Según el análisis de Stratesys, las compañías del sector de energía y utilities se enfrentan a un entorno cada vez más incierto en el que la resiliencia operativa se convierte en un elemento estratégico. Factores como la transición energética, los cambios geopolíticos y la digitalización acelerada están obligando a las empresas a reforzar la gobernanza del dato, la protección de los sistemas industriales y la capacidad de respuesta tecnológica.
Debido a la creciente inestabilidad internacional, la energía a vuelto a situarse en el centro de la agenda global. Tensiones en los mercados, sanciones, cambios en los flujos de suministro y dependencias energéticas condicionan la planificación y las decisiones de inversión de las utilities. En este contexto, herramientas como la analítica avanzada, la simulación de escenarios o la modelización predictiva pasan de ser recursos de optimización a instrumentos clave para anticipar riesgos y tomar decisiones en tiempo real.
Tras años de inversión en digitalización, el reto actual consiste en convertir los datos en decisiones operativas automatizadas o asistidas. Procesos como el mantenimiento predictivo, la gestión de redes o el control de activos críticos dependen cada vez más de algoritmos capaces de anticipar fallos y optimizar recursos. Sin embargo, la eficacia de estas tecnologías depende de una adecuada gobernanza del dato, ya que el uso de inteligencia artificial sin información fiable puede amplificar errores en lugar de corregirlos.
La digitalización también ha ampliado la superficie de ataque de las infraestructuras energéticas, especialmente en los sistemas industriales u OT. La conexión de activos remotos y la creciente interconectividad exponen a las utilities a sabotajes, robo de propiedad industrial o ataques con motivación geopolítica. Ante este escenario, Stratesys advierte de que la ciberseguridad industrial y la construcción de arquitecturas tecnológicas resilientes serán determinantes para que las empresas del sector mantengan su continuidad operativa y su competitividad en un entorno de incertidumbre permanente.






